Una décima de segundo

A la memoria de Juanete “Pexota” Lois, guitarrista de Porca Miseria, que murió cuando apenas empezaba a vivir…

 

“Búscate un sitio, donde un disco suene fuerte y no puedas ni hablar…” Así rezaba el cartel. Nadie sabía de qué iba. En blanco y negro, anunciaba lo que sería santo y seña de la casa, dameros y personajillos con gorras y gafas de sol, al modo del sello discográfico 2 Tone (Madness, The Specials, Dexy’s Midnight Runners), un cierto deje mod. No eran Ceesepe, ni la movida madrileña. Rock-Ola había muerto. Era Santiago de Compostela. Era el Puente de la Rocha. 

Un susurro saltó de boca en boca. Nació un rumor. El rumor se transformó en un clamor. Un clamor de trompetas: CLANGOR. 

La frase del cartel era de Antonio Vega. La canción, Juego Sucio, de Nacha Pop.

Así nació todo. 

Yo era un cachorro. De la mano de mis hermanas, Sesé y Carmela, en medio de una panda de talluditos (ellos, veintitantos por entonces, yo, apenas quince), a la manera de una mascota que está por ahí, merodeando sin molestar, viví todo aquello. 

clang

Teníamos nuestra zona acotada, al fondo del local a mano izquierda. El recodo de la barra justo al lado de la cabina, desde la que Fernando deleitaba al personal noche tras noche, con lecciones de buen gusto tras los platos. En aquellos primeros años siempre había un hueco para el “Sunny “ de Bobby Hebb o el “Wonderful World (Don’t know much about)” de Sam Cooke, vinieron después Violent Femmes, The Cure, The Psychedelic Furs, The Smiths, The Clash y un etcétera interminable.

Fernando sacando siempre algún conejo de la chistera para deleitar al personal. 

Estoy hablando del mundo en vinilo, cuando no existían los teléfonos móviles y lo más moderno a lo que uno podía acceder, en cuanto a material informático, era un ZX Spectrum o un Commodore 64. Por aquel entonces chatear, era tomar unos vinos.

Clangor se convirtió en referencia del panorama musical español. 

Diseño de vanguardia, buena música y organización de conciertos, con una apuesta impagable por los grupos que grababan en sellos independientes. 

Y, de entre aquellos maravillosos conciertos, destacaron los que Nacha Pop ofrecieron como ensayos previos a la gira del álbum “El Momento”.

Fue después del exitazo cosechado con “Dibujos Animados” (Grité una noche, Relojes en la Oscuridad, Lo que tú y yo sabemos, Con tal de regresar…)

Durante cuatro noches seguidas el grupo de Antonio Vega y Nacho García Vega desgranó lo mejor de su repertorio, en un ambiente absolutamente cercano, familiar. 

Las invitaciones para acudir eran adhesivos tamaño single de vinilo (de los de 45 rpm). Eran llaves que abrían un poquito las puertas del cielo, de un bar llamado cielo donde la banda tocaba noche tras noche sin parar, que dirían los Talking Heads a través de la voz de Cristina Lliso de Esclarecidos: “la banda en Cielo, toca mi canción, tocan y tocan hasta que sale el sol…”

Nacho era el que interaccionaba con el público. Se calzaba su sonrisa estratosférica y animaba el cotarro. Antonio apenas llegaba a susurrar un grave “gracias” respondiendo a los aplausos de la concurrencia. No sé si era un chico triste y solitario, pero desde la cávea parecía muy tímido.

Muy tímido y muy frágil. 

De tan frágil, el pasado doce de mayo, se rompió. 

Supongo que ahora estará revolviendo el tiempo con el café donde se creó la primera luz, junto a la semilla del cielo azul. Que ha salido para tocar, para hacernos sonreír , y que cojamos al vuelo el sentido de vivir. Asomado a la ventana, viendo a esa chica de ayer que mirándolo a los ojos, con ternura, le dirá:

“Ahora tú…no dejes de hablar”

20061120153129_antonio vega

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7 comentarios en “Una décima de segundo

  1. He leido tu articulo y ha conseguido que viaje por un pasado lleno de notas musicales, risas, poesia y vida y siempre estas tú de mi mano soltandote poco a poco para recorrer tu propio camino. Besos

  2. Soy Fernando Pereira. El mismo del que tú hablas, igual que de Antonio. Lo siento, pero sinceramente,fue tanta gente en Clangor que no te recuerdo. Pero leyendo lo que has escrito sé que me disculpas y tienes que entender que necesito saber quién eres y conocerte. He leído mucho sobre Antonio, Clangor y sobre mí; pero nada tan coherente como lo tuyo.
    Gracias y espero que hasta pronto.

  3. Estás hecho todo un escritor… leyendo este artículo, además de emocionarme me hace reflexionar sobre mi tiempo perdido en “Chanteclair”, menos mal que hacía escapadas esporádicas a otras discos como por ejemplo Maty o Golden Fish, dónde gracias a Pedro (y cuando la disco no estaba muy masificada) podía escuchar otro tipo de música, como Layla de Eric “mano lenta” Clapton, Dust in the Wind de Kansas o Sultans of Swing de los míticos Dire Staits… en fin… mejor será dejar la nostalgia y ponerse a currar.
    Me despido sugiriéndote que, de ser posible, apliques este tipo de redacción prosaica a las actas de transporte… que mejor nos iría!!!!.

    Un Saludo.

  4. Soy Fernando Pereira.
    Me he encontrado con tu articulo ahora.
    Gracias.
    Estas sorpresas inesperadas son lo que me demuestran que la memoria es un arma de futuro.
    Antonio era amigo cómplice y por ello surgió la magia,algunas veces con precisión.
    Un cordial saludo.

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