Canal du Midi (y 3): Epílogo

La mala previsión del tiempo adelantó nuestra arribada al puerto de Trèbes al sábado por la mañana (teníamos el barco alquilado hasta el lunes). 

_MG_7965Esto nos dio opción a conocer un poco Trèbes: pequeña villa en la periferia de Carcassonne, bañada por el Aude, con una bonita iglesia, la de San Esteban, cubierta por armadura de carpintería sostenida por 175 repisas decoradas en sus extremidades por pinturas que proponen una visión de la sociedad de finales del siglo XIII, a través de personajes en busto, procedentes de todas las esferas sociales. 

Es una villa tranquila en la que se puede ver a la gente del pueblo disfrutando de uno de los pasatiempos nacionales: la petanca. 

Por la tarde volvimos a pasear por Carcassonne, hicimos alguna compra (vino, foie-gras y quesos) y nos preparamos para el día siguiente en que llegaría el segundo motivo inicial de nuestro viaje: comer una auténtica cassoulet en Castelnadaury (pueblo situado a unos 35 km al oeste de Carcassonne, de donde es originario este plato). 

Elegimos para este manjar la Maison du Cassoulet de Castelnadaury. La mañana amaneció totalmente bluff, a saber, lluvia a mansalva desde el toque de diana hasta que nos sentamos a las 12:30 horas delante de la cazuela. 

La cassoulet es una especie de bomba atómica calórica, prima lejana de la fabada asturiana, en la que las habas se bañan en un mar espeso habitado por muslos confitados de ganso o pato, su grasa correspondiente, salchichas de Toulouse, cebolla, zanahoria, ajo, hierbas aromáticas, sal, pimienta, etc. La receta la podéis encontrar fácilmente en Internet. Una excelencia suculenta que hace que asomen las lágrimas a mis ojos simplemente con recordarla. 

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Por la tarde, huyendo del mal tiempo, nos acercamos hasta Narbona (Narbonne).

Colonia romana fundada en el 118 a.C., sita en la Vía Domitia (calzada que unía Roma con Hispania), de la que se puede ver un fragmento en la plaza del ayuntamiento, para después acercarse a la espectacular e inacabada Catedral de los Santos Justo y Pastor, con su coro construido entre 1272 y 1332 cuyas bóvedas se elevan más de 40 metros, y su crucero inacabado. 

A Narbona llega un ramal del Canal du Midi, llamado Canal de la Robine, que a su paso por la ciudad dibuja una estampa bellísima cuando, cerca de la plaza del ayuntamiento, su curso se desliza bajo las casas construidas sobre el arco de un puente, a la manera de los de Rialto de Venecia o del Ponte Vecchio de Florencia. 

Y ya llegado el lunes, jornada de vuelta a casa para enterarnos, al cruzar la frontera, de la crisis de la gripe A (H1N1), porcina por aquel entonces, devorando kilómetros a la espera del sempiterno abrazo de la lluvia que como es costumbre se produjo una vez más recién rebasado el cartel de entrada en Galicia (hay cosas que nunca cambian). _MG_8131

No me gustaría terminar esta serie de artículos sobre el viaje sin esbozar al menos unas breves pinceladas sobre la historia del Canal du Midi.

El Canal du Midi es el canal navegable en funcionamiento más antiguo de Europa. Fue construido bajo la dirección del ingeniero Pierre-Paul Riquet entre 1666 y 1681. Trabajaron en su construcción más de 12.000 personas. A partir de su puesta en servicio el canal fue utilizado para el transporte de pasajeros y correo. Los barcos se propulsaban mediante caballos que tiraban de ellos siguiendo los caminos paralelos al curso del agua. En un momento determinado la fuerza motriz animal fue sustituida por el uso del motor.

El Canal du Midi recorre 241 kilómetros entre Toulouse y Marseillan (en Hérault). Su profundidad media es de 2 metros y su anchura media de 20 metros en la superficie y 11 en el fondo.

En 1996 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

En la actualidad su uso es fundamentalmente turístico.

Para finalizar os dejo esta canción, Les copains d’abord, mi favorita de George Brassens, a cuyo texto íntegro podéis acceder picando aquí. Os adelanto uno de sus estribillos y os dejo un video de Brassens interpretándola en directo.

“Yo he tomado muchos barcos
pero el único que ha aguantado
que no ha cambiado de rumbo
cambiado de rumbo
navegaba tranquilamente
por encima de qué dirán
y se llamaba Los Amigos Primero
Los Amigos Primero” 

C’est fini. Au revoir.

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5 comentarios en “Canal du Midi (y 3): Epílogo

  1. Que gustito una vez m’as, cuanto aprendo con vos, y la cassoulet me ha llegado al alma, no dejar’e de cocinarla cuando ande por ah’i, a ver si consigo que me transporten por lo menos sus sabores a maravillosos lugares como los que vos frecuentais mi paspalletinyo

  2. BUUUFFFFFF!!! La cassoulet empacha solo con su descripción, solo hay algo mejor que leer tu cronica, VIVIRLA, algún día espero llevar a Lucas a navegar por el Canal du Midi. Disfruté y aprendí…

  3. Qué mejor podríais hacer en un día lluvioso…, la comida es siempre el mejor recurso.
    Lo cierto es que en lugar de invitarnos a leer la receta de la Cassoulet (cazuelón, me imagino que significa) en Internet, podrías ponerte a ello e invitarnos a probarla. Si tus dotes culinarias se acercan a las literarias seguro que disfrutaremos.

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