V Liga Gallega de Fútbol Americano: Santiago Black Ravens 52-7 Vigo Guardians

“Después de cada Guerra


alguien tiene que limpiar.


No se van a ordenar solas las cosas,


digo yo.
”

Fin y principio, Wislawa Szymborska

15129433_1236449689763882_6372054468537612860_o

De vuelta en Santa Isabel para otro inicio de competición, como locales, de los Black Ravens, que recibían a los Guardians en la 2ª jornada de la LGFA. Los Black Ravens venían de ganar a domicilio a los Towers, vigentes campeones por un resultado de 8-18 en la jornada precedente, dando un giro en el inicio de la presente campaña, a lo acontecido en el último enfrentamiento entre ambas escuadras en la IV edición de la LGFA que supuso la virtual consecución del título, refrendada más adelante, para los Towers.

Hablábamos en aquella crónica del gran trabajo de la defensa de los Ravens y de la unidimensionalidad trágica de su ataque: los Ravens de la IV edición de la LGFA eran más planos que la tierra antes de Colón, balón a Gandhi en el 90 % de los hand off y a buscarse la vida. No se sabía si había orquesta porque no había batuta o, al menos si la había, los espectadores estábamos completamente sordos porque no escuchábamos ninguna melodía (y, al menos yo, no me parezco a Beethoven, ni por asomo).

La frustración del equipo era evidente. Cuando todo bascula sobre una pieza y esa pieza falla, se lesiona, no se puede contar con él, el edificio se viene abajo, se derrumba: eso eran los Ravens en la pasada edición de la LGFA: un barco sin timón, los restos del naufragio, los escombros tras la demolición…una simple cuestión de tiempo.

_mg_5510_mg_5542 _mg_5583 _mg_5591

A veces es necesario tocar fondo para tener perspectiva sobre la situación. Como diría el flamante Premio Nobel de Literatura 2016: “…and watched out for a simple twist of fate.”

Y eso es lo que les ha sucedido este año a los Black Ravens: un giro del destino. Han salido renovados de las llamas que los consumieron en la pasada edición de la LGFA para convertirse, naciendo de sus propias cenizas, en un fénix demoledor que, cimentado en las virtudes que yacían en los rescoldos de las brasas, en su innegablemente poderosa defensa, se han reconvertido por completo en ataque, ofreciendo una cantidad de variantes que colapsaron completamente la respuesta de unos Guardians que se vieron incapaces de intuir que se habían metido, sin percatarse, en el ojo del huracán.

Con el silbato inicial llegó la lluvia a Santa Isabel en forma de chaparrón y para los visitantes no dejó de llover durante todo el partido: Ricardo García Paniagua “Cherubini” #4, QB de los Ravens, se puso a los mandos de la unidad ofensiva y comenzó el recital de juego de los locales.

_mg_5623 _mg_5874 _mg_5910

Ricardo ha crecido de forma exponencial esta temporada. Siempre había tenido buena visión de juego, pero la duda en la toma de decisiones en momentos puntuales le restaba confianza en su juego, además de hacerlo asumir mucho castigo innecesario por parte de los rivales. Pero este Ricardo no es el que era, este QB es una versión 2.0 que no arriesga la bola, que corre cuando tiene que hacerlo y que tiene un láser en la manos que lanzan el balón a sus receptores en el momento preciso para facilitarles el trabajo y con una puntería del tipo Aaron Rodgers is in DA HOUSE!!!

Con Ricardo como bisturí, la ofensiva desplegó las variantes de pase y carrera a placer, con un trabajo excelente por parte de todo el elenco de armas disponibles: Ignacio Valero Pradera “Wally” #23, Iago Castro Charlón “Swaggerback” #87, como no Pablo Gandarillas García “Gandhi” #3 (que sigue haciendo lo que quiere, cuando quiere…)

Pero por encima de todos, en este partido, un titán llamado David Cebeiro Castro “Cebe” #24, que se transformó durante todo el choque en un imán que el balón no tenía posibilidad de esquivar: 4 TD, 3 INT, una pila de yardas de carrera, de recepción y de retorno en las intercepciones que lo convirtieron en el protagonista absoluto del partido.

_mg_5651 _mg_5768Evidentemente, sus números son el reflejo del trabajo sordo de sus compañeros (bloqueos, marcajes de la defensa a otras piezas de la ofensiva que le daban más tiempo tanto a él como a Ricardo de conectar, etc). Esto, por si alguien no lo sabe, es un trabajo de EQUIPO, y eso es lo que son los Ravens este año: un EQUIPO.

_mg_5667_mg_5669¿Qué ha cambiado?

Pues en primer lugar y, sin duda algo fundamental en este deporte, es que se ve algo de lo que carecía la versión anterior de los Ravens: ORDEN. Se nota este orden tanto en los pequeños detalles (organización en la banda, con criterios claros a la hora de formar los grupos para analizar las situaciones que se van dando durante el partido), como en los grandes (un playbook muy bien trabajado, unos jugadores implicados, una buena ración de DISCIPLINA).

_mg_5564

_mg_5666

¿Quienes son los artífices de este cambio?

Pues, sin duda, al margen de los jugadores que son los verdaderos protagonistas, el nuevo staff técnico encabezado por José “J” Jiménez Soriano, Head Coach, convertido en una especie de Lombardi o Landry con ese toque vintage que le confiere el fedora con el que cubre su cabeza (como solían hacer los más grandes en los tiempos míticos de este deporte). Muy bien secundado en la banda por Dani, James, el ,todavía en proceso de recuperación, Fernando y compañía. El trabajo ofrece resultados. Como decía el gran Vince Lombardi: “La medida de lo que somos es lo que hacemos con lo que tenemos”.

_mg_5890 _mg_5742 _mg_5684 _mg_5930

Los Ravens, el pasado domingo, fueron una apisonadora total ante la que, unos valientes Guardians, no pudieron hacer nada. Solo en las postrimerías de la primera mitad el coraje de los vigueses les dio la posibilidad de anotar su único TD del partido gracias al empuje y al coraje de su RB Iago Auburg Ferreira #23, que se batió el cobre toda la tarde contra la correosa defensa local que sólo concedió esa anotación y la consecuente transformación del punto adicional.

_mg_5750 _mg_5754 _mg_5882

A destacar también el enorme esfuerzo realizado por el QB visitante Ismael Costas Fandiño #1 que tuvo la desgracia de sufrir una lesión en la segunda parte del choque. Desde aquí le deseamos una pronta recuperación.

El resto del menú lo pusieron los Ravens: 24 puntos en la primera mitad y 28 en la segunda. La defensa en su nivel habitual poniendo los cimientos. El ataque haciendo su trabajo: CONSTRUIR.

Resultado final 52 a 7.

El fútbol, el de verdad, ha vuelto a la ciudad…

Si quieres ver más fotos del partido PULSA AQUÍ.

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios