IV LGFA: Black Ravens 0-12 Cazuza Towers

Captura

El último día de enero Black Ravens y Towers se enfrentaban en Santa Isabel en un partido que iba a dilucidar, con permiso de Guardians y Bestas, el ganador de la IV LGFA.

La tarde hizo un guiño al juego. Chispeó en algún momento pero, en general, la climatología se alió con el espectáculo permitiendo que la hinchada, tanto la local como las animadas hordas cascarilleiras, disfrutasen del envite.

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Llegaron los Towers enfundados en esa segunda equipación que provoca una ganas locas de subrayar los apuntes y se trajeron además a su propio equipo de cheerleaders, innovación en la competición, que animaron desde la banda visitante durante todo el partido.

Los Black Ravens llegaban al partido mermados por la lesión del Gran Capitán Fer, por algún que otro sancionado y por un par de ausencias notables en su línea ofensiva que a la postre fueron definitivas para el desenlace del choque.

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Black Ravens

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El espíritu de Fer

El drive

Se inició el partido con posesión para el equipo visitante que consiguió establecer un juego de carrera constante provocando una sangría continua en la línea defensiva de los campeones. Tanto Ramiro Edreira Pato #20 como David Pérez Villar #21 conseguían leer perfectamente los huecos que su línea iba horadando en la defensa Raven para sumar un primer down tras otro llevando al equipo profundo en terreno local.

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Ramiro Edreira Pato #20

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Ramiro Edreira Pato #20

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4º down: QB Sneak Carlos Pastoriza #8

Ravens reaccionaron forzando un cuarto down que resolvió el ataque local con un sneak de su QB Carlos Pastoriza #8 colocando a los Cazuza Towers en la red zone de los campeones.

Un drive impoluto sustentado en la carrera, primer down en la red zone de los Ravens, los campeones ajustando la caja para frenar a los aspirantes y voilá: los fosforitos atacan directos a la yugular. Carlos Pastoriza #8 encuentra a Brais Prieto Mexigos #13 que gana la partida a su par en la end zone local: TD. Demoledor ejercicio de cirugía. No hay conversión de punto extra. Los Towers se adelantan en el marcador por 0 a 6.

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TD: Brais Prieto Mexigos #13

Un error de apreciación

Lo que sucede en el campo se queda en el campo. El drive que realizaron los Towers obtuvo un merecido premio con una anotación que, sin embargo, no debió haber subido al marcador. Pero desde tribunas como esta no rearbitramos los choques, sólo intentamos ser objetivos.

Yo estaba apostado en la parte de atrás de la end zone de los Ravens junto al backjudge y, sobre el terreno de juego, mi impresión ya había sido la de que el balón capturado por Brais había tocado el suelo. 

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Incompleto (Incogno Art Photography)

Esto no es la NFL, no hay challenges ni tenemos la tecnología que nos permita corregir errores de apreciación, que se producen y que son asumibles porque todos sabemos que errar es humano y que la labor arbitral en este deporte es complejísima y desde aquí ya hemos hecho énfasis, hemos destacado en repetidas ocasiones, el gran nivel del arbitraje en nuestra liga. De hecho otros errores de apreciación durante el mismo choque fueron solventados tras la reunión de los árbitros que cambiaron algunas de la decisiones que habían marcado en primera instancia, con buen criterio.

¿Qué hubiese sucedido si se hubiese pitado el incompleto? ¿Hay vida en Marte? ¿Volverá Tebow a jugar en la NFL, Vik? ¿Panthers o Broncos? y bla, bla, bla…

No importa. Es una tontería hacer cábalas sobre algo que ya es inamovible. Towers hubiesen tenido todavía otras tres oportunidades más y, reitero, su drive había sido ejemplar y merecedor del premio cosechado.

No obstante (y tómese este comentario completamente al margen de lo sucedido en la jugada narrada en los párrafos anteriores) tal vez en partidos como el disputado el domingo y, sin dejar de aplicar el reglamento (evidentemente), los árbitros, como jueces máximos de cada acción sobre el terreno, deberían ser capaces de contemporizar, de dar sosiego y mesura, a unos jugadores que están al doscientos por cien, jugándose un campeonato a cara de perro, pero con hombría y caballerosidad (comportamientos que no siempre se garantizan sobre un terreno de juego) y que necesitan, en ocasiones, de un desahogo verbal, que no siempre puede traducirse en una falta por conducta antideportiva. Faltar al respeto al oponente no debe permitirse. Que los jugadores hablen debe tolerarse.

Un árbitro ha de decidir y solucionar un conflicto entre partes y velar por el cumplimiento del reglamento y para resolver este conflicto ha de sosegar, nunca crispar, los ánimos. Creo que todo el mundo debería reflexionar al respecto. Los jugadores intentando frenar sus impulsos, los árbitros tomándose un instante antes de hacer volar el pañuelo.

A la proliferación del amarillo sobre el césped de Santa Isabel tuvo la jocosa ocurrencia, mi gordo Vik, de llamarlo “la Kleenex Bowl” aunque él lo escribió con C (y no con K) porque sus tissues deben de ser de los chinos…

“Muchas veces ayudó una broma donde la seriedad solía oponer resistencia” un tal Platón. (Linebacker)

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¡Marchando uno para el escribidor!

Como íbamos diciendo…

Tras este primer drive dinámico y certero pergeñado por los Towers el partido se convirtió en una master class de ambas defensas.

La de los Towers contenía los intentos de la línea ofensiva de los Ravens por abrir huecos que permitiesen a John Persons #6, Pablo Gandarillas #3 e Ignacio Valero #23 conseguir primeros downs. Sólo el potencial atlético de Gandhi #3 conseguía imponerse en algunas ocasiones a la defensa blue.

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Gandhi #3

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Gandhi #3

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Gandhi #3

La de Ravens ajustó lo necesario tras el primer drive y se convirtió, desde mi punto de vista, en la gran protagonista del partido, hasta que la banda de los Ravens decidió cometer suicidio…

Naufragio

Con 30 segundos por jugar del segundo cuarto, el ataque de los Black Ravens decide, en tercer down y en su propia yarda 20, pedir un tiempo muerto.

No entendí en ningún momento la lógica que tenía esta decisión tomada (o consentida) desde la banda. En todo caso, creo que lo más apropiado hubiese sido jugarse ese tercer down con el tiempo muerto todavía en el bolsillo y, en caso de conseguir un primer down, pedir entonces el tiempo muerto para jugarse la última bola de la primera mitad, o declinar si la situación llegase a cuarto down.

¿Qué beneficios tuvo esa decisión?: Cero.

Lo que ya no puedo clasificar con ningún adjetivo que no raye lo soez, es lo que sucedió a continuación: Black Ravens no sólo no lograron un primer down, sino que decidieron jugarse un cuarto down en su propia yarda 20 y con tiempo para el adversario en caso de  fracaso (20 segundos todavía en el marcador). Resultado de todo este estropicio: turnover on downs y posesión para los Towers en la yarda 20 de los Ravens con 12 sergundos por jugar.

Lo que me pregunto es: ¿Para qué se pidió ese tiempo muerto en tercer down? ¿No hubo una instrucción clara por parte del staff de que, en caso de no conseguir un primer down, habría que declinar y alejar el peligro de la end zone? ¿Se han convertido los cuervos tricampeones en un pollo sin cabeza?.

En un partido normal esto sería un error grave.

En el partido en el que te estás jugando el campeonato y, hasta ese instante, tienes el average a favor (Black Ravens trajeron del partido de ida una ventaja de 7 puntos) esas dos decisiones, absolutamente inexplicables, te han costado con casi total seguridad, el campeonato.

Se abre un tiempo para una profunda reflexión en la organización capitalina. Desde el terreno de juego, involucrados en el fragor de la batalla, es fácil que los jugadores puedan equivocarse. Para eso está el staff técnico y, en último lugar, el head coach.

Si el capitán no consigue mantener el rumbo, el barco va a la deriva y el naufragio está garantizado.

Hundimiento

Cazuza Towers no desperdiciaron el regalo: 20 yardas, 12 segundos, 2 pases: TD.

Carlos Pastoriza #8 guió con mucho fundamento (¡vaya arguiñanada!) la ejecución de un mini drive que, probablemente, vale un campeonato. Un primer pase a Brais Prieto Mexigo #13 que gana la banda parando el crono como mandan los cánones. Un segundo pase para Iván Bermúdez Otero #4 por todo el medio de la zaga: point, set, match.

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Carlos Pastoriza #8

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TD: Iván Bermúdez Otero #4

No hubo conversión de punto extra, decisión tomada tras la reunión de los árbitros que acertaron al señalar que el jugador blue que acarreaba el balón, tocó con las rodillas el suelo antes de romper el plano de la goal line de los locales.

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Por pulgadas

0 a 12 y jugadores al túnel de vestuarios.

Decía antes que la defensa de los campeones se erigió a mi modo de entender en la gran protagonista del choque. Si salvamos la primera anotación, y como los vendió la incongruente decisión que acabamos de comentar en la segunda, el trabajo que realizaron durante todo el partido fue monstruoso. Una intercepción en el primer acto se vio secundada por un fumble forzado al ataque blue, en una posición de campo donde los Towers ya olían sangre, en la reanudación del choque.

La segunda parte de la unidad de defensa de los campeones fue un esfuerzo antológico, titánico y, a la postre numantino, de todos sus componentes, que se dejaron absolutamente todo en el campo. De lo mejor que recuerdo en un partido de la LGFA.

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D

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Fumble recuperado

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Davide #44 y Jota #47

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Cebe #24 nuestro que estás en los cielos

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Mathy #30

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Davide “Il muro” Capello #44

El papel de la defensa blue también fue notable (dejar el casillero de los campeones a cero tiene que llenarles de orgullo) pero, sinceramente, creo que en el desafió que supusieron los dos ataques para las respectivas defensas, a los Black Ravens le tocó bailar con la más fea.

Tragedia

Quedaba toda una segunda mitad por jugar, tiempo de sobra para que los campeones tratasen de, al menos, anotar un TD que les devolviese el average y, con ello, la posibilidad de revalidar título. Pero no pudo ser: a las primeras de cambio el MVP de los locales Pablo “Gandhi” Gandarillas #3, que estaba doblando funciones en ataque y defensa, cayó lesionado. Ya venía tocado con una lesión costal, pero un esguince dinamitó las esperanzas de los Ravens de remontar el marcador.

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Gandhi #3

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Gandhi #3

La falta de versatilidad del planteamiento de ataque, abusando hasta el hartazgo de la carrera, facilitaba la labor de la defensa herculina que amontonaba piezas en la caja, previendo los movimentos del contrario.

Ya a la desesperada los campeones se la jugaron con una serie de pases de John Persons #6, que si bien no lograron su objetivo, nos descubrieron que el texano tiene un cañón en el brazo, lo que hace aún más incomprensible que los locales no se hubiesen prodigado en el juego aéreo en el primer acto para provocar, al menos, la duda en la defensa visitante.

Epílogo

El final del intenso choque trajo la alegría a la animosa hinchada visitante y el desconsuelo a unos Black Ravens a los que no se les puede poner ninguna pega en cuanto al coraje, la intensidad y el corazón que dejaron sobre el césped. Desde aquí mi más profunda admiración por el esfuerzo realizado por todos.

Para la retina guardaremos los que allí estuvimos el enorme trabajo de toda la unidad de defensa de los Black Ravens: Davide, Cobra, Jota, Cebe, Gandhi, Logan, Mathy, etc.

Felicidades a ambos equipos por el magnífico espectáculo ofrecido sobre el terreno de juego.

No queda más que esperar lo que nos deparan las últimas jornadas de esta IV LGFA. A tenor de los resultados de los partidos de ida presuponemos que Cazuza Towers tienen pie y medio en lo más alto del podio de la presente temporada y llegado el momento habrá que felicitarlos, pero como dice ese gran filósofo llamado Santiago Auserón, en la mítica “A cara o cruz” de Radio Futura: “Nunca se puede saber lo que va a ocurrir mañana, salvo que al fin de semana sigue un lunes otra vez…”

Para ver el álbum de fotos completo del partido: PULSA AQUÍ. 

Santiago Auserón (o, si lo preferís, Juan Perro) y Joan Vinyals.

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Un comentario en “IV LGFA: Black Ravens 0-12 Cazuza Towers

  1. Una de tus mejores cronicas hasta la fecha! Gracias por estar. Gracias por escribir. Ahora nos toca analizar diversificar y trabajar. ..

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