Crímenes Exquisitos

Santiago de Compostela, a 23 de enero de 2022.

Si uno otea desde La Coruña la costa de Mera (Oleiros) puede distinguir, en uno de los cabos que asoman tras el faro, Garlinton Manor, la inexpugnable mansión de la escritora Nieves Abarca.

Cuando todo empezó, allá por enero de 2012, escribiendo al alimón con el criminólogo Vicente Garrido el primero de los libros de la saga, el ya mítico “Crímenes Exquisitos”, ni ella misma podía imaginar la magnitud de lo que se avecinaba.

Por aquel entonces habíamos recobrado el contacto a través de las redes sociales, después de haber compartido en nuestros años mozos las aulas de la universidad compostelana.

De nuestra época universitaria recuerdo que a Nieves se le escapaba constantemente de la boca el nombre de Ruggero Raimondi, al que yo, en mi atrevida ignorancia, imaginaba como un galán de cine italiano a lo Mastroianni jovenzuelo, y que resultó ser un bajo-barítono perfectamente repeinado y con un característico mechón blanco en el flequillo que a la Abarca la subyugaba. A Nieves le encantaba la música (la clásica y la popular), el cine, el arte y la literatura. Adoraba la novela negra.

En el intervalo acaecido entre nuestros años universitarios y la publicación de la primera novela de la saga, Nieves trabó contacto con Vicente Garrido, prestigioso criminólogo conocido popularmente por sus colaboraciones televisivas, realizó un postgrado de especialidad en perfiles criminales y se sumergió sin ambages, junto a su colega, en la elaboración de su primer proyecto de ficción.

A cuatro manos y en la distancia, la una desde La Coruña y el otro desde Valencia, pergeñaron la trama de lo que habría de convertirse en el germen de una de las sagas más vendidas de la historia de la literatura.

Sus protagonistas la atractiva inspectora Valentina Negro y el astuto criminólogo Javier Sanjuán se han transformado en iconos mediáticos a la altura de ilustres de la literatura de suspense como Holmes y Watson, Maigret, Carvalho, Adamsberg y Danglard, Montalbano, Wallander, Leo Caldas, etc.

No había pasado ni un mes desde la publicación de la primera novela cuando la bola de nieve comenzó a crecer. En tres semanas se agotó la primera edición, lo demás es historia.

En cinco años y tras tres libros publicados, Steven Spielberg compró los derechos para cine de las obras de la pareja. Abarca insistió en tener poder de decisión en la elaboración de los casting y así fue como, tras algún que otro desencuentro con el director seleccionado para el proyecto, David Fincher, consiguió que el Sanjuán de la gran pantalla vistiese las carnes de Michael Fassbender, con el que se rumoreó mantuvo un apasionado affaire durante el rodaje de la primera entrega de la serie. Ambos guardaron silencio.

El efecto Abarca cambió la fisionomía de su ciudad natal, tal y como se conocía hasta entonces.

Los autobuses turísticos que recorren los escenarios de sus novelas forman parte del paisaje diario de la ciudad y sus alrededores. Los nombres de sus personajes adornan hoy en día el callejero local y así, la vía de entrada a la ciudad, la siempre atestada de tráfico llamada antaño Avenida de Alfonso Molina se ha transformado en la Avenida Valentina Negro, el parque de Eirís en el Parque Lídia Naveira, el auditorio de la ciudad lleva el nombre de la propia autora, etc.

Las autoridades locales en un alarde de servilismo total hacia el éxito mundial de la escritora valoraron incluso el cambio de nombre de la ciudad por el de Villa Abarca, a lo que la propia autora se negó llamando al orden a los mismos y señalándoles que había cosas más importante que hacer en la ciudad. Todavía se recuerda el titular publicado por La Gaceta de Galicia: “¡Déjense de pamplinas, señores!”. Las aceras de la ciudad se poblaron de camisetas impresas con la afortunada frase.

Hace años que no hablo con ella.

Canceló todas sus cuentas personales en las redes sociales. Su número de teléfono móvil es secreto de estado. Las páginas oficiales son manejadas por su nutrido equipo de colaboradores que guardan absoluto secreto sobre la vida privada de la autora. En ocasiones especiales se la ve en algún acto social, mayoritariamente en defensa del mundo animal, lo que le ha valido el sobrenombre de la Bardot gallega.

De todos modos estas apariciones son cada vez más escasas y, aunque sin poder confirmarlo, todo indica que pasa sus días entre los muros de su mansión, como una réplica femenina de Howard Hughes, obsesionada imaginando nuevas perversiones con las que sorprender a su legión de fans.

Me la imagino sentada en el jardín con la mirada perdida en el mar añorando, en un pellizco de humanidad, aquella época en la que vivía en el más absoluto anonimato.

Probablemente ahogue esos achaques de nostalgia con buenas dosis de Dom Perignon y mariscos de la tierra, mientras teclea nuevas ideas que en breve surcarán la red para dibujar una sonrisa cómplice en unos ojos que se pierden en el mar que besa la arena de la Malvarrosa…

Nieves Abarca y Vicente Garrido (circa 2012)

Si acaso alguno de vosotros se ha despistado y no recuerda ya los inicios de la saga os dejo aquí para el recuerdo el booktrailer del primer libro para que podáis recordar de qué modo os acercasteis al tándem formado por Valentina Negro y Javier Sanjuán.

Un debut de ochocientas páginas que se antojan escasas en cuanto uno se sumerge en los mundos creados por las mentes de Nieves Abarca y Vicente Garrido, por las que desfilan asesinos en serie, redes de trata de blancas y prostitución, expolios amparados por la corrupción, sexo a mansalva, droga, organizaciones secretas, periodismo morboso, la belleza de lo perverso, las extrañas relaciones con el pasado, buenos que no lo son tanto, malos a conciencia… y todo narrado con un ritmo trepidante y un cuidado estilo que hacen que la curiosidad no encuentre respiro pensando cual será el siguiente giro, por qué oscuros caminos tendrán que vagar los protagonistas para poder desentrañar el misterio que se oculta en sus páginas.

Me hubiese gustado darle la enhorabuena…

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2 comentarios en “Crímenes Exquisitos

  1. Quise conocer como fué el inicio de todo y conseguí un billete low cost ida al 2012. Ida y vuelta salía muy caro así que me he quedado. Y gracias a un efecto cuerda escribo esto esperando que te llegue en el futuro. Es curioso como la casa que comentas en realidad pertenece a un mafioso de cuidado y he podido ver a Lua, tecleando febrilmente sobre un viejo pentium (me habían dicho que existían y no lo creí). Y efectivamente las calles tienen los viejos nombres y los viejos del lugar no han oído hablar aún de nadie de los que nombras. Me siento como Nostradamus y estoy empezando a hacer predicciones con las que ganar algún dinero. Si vas contando como evolucionan sus vidas asimilaré la información para transformarla en efectivo.
    Gracias!
    PD: estoy leyendo la novela, obviamente. En papel, claro.

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