Conference Championship Games

En el año de los fuegos artificiales, de los récords ofensivos, en el que parecía que el campo se había quedado pequeño para el despliegue de los ataques, cuando llegó la hora de la verdad, las defensas, como manda la tradición, se convirtieron en los elementos decisivos a la hora de dilucidar quienes iban a ser los equipos elegidos para disputar la XLVI Super Bowl el próximo 5 de febrero en Indianápolis.

Las defensas, y esos pequeños detalles que pueden marcar grandes diferencias y que, en este caso, tanto en la final de la conferencia americana como en la final de la conferencia nacional, orlaron la labor de los equipos especiales.

New England Patriots – Baltimore Ravens

23-20

El mundo al revés

El día que Flacco fue mejor que Brady, Flacco volvió a perder y Brady compró su quinto billete hacia una Super Bowl. El chico de la sexta ronda puede cosechar su cuarto anillo.

A priori cualquier analista diría que el partido sería una lucha de poder de la defensa de Baltimore contra el ataque de New England y un intentar aguantar de la defensa de los Patriots contra el ataque de los Ravens.

Joe Flacco

Probablemente se apostaría por un partido de los Ravens apoyados en las carreras de Ray Rice intentando mantener el control del reloj, con Flacco administrando, y en un partido promordialmente aéreo de los Patriots con Brady buscando continuamente a Gronkowski, Hernández y Welker y apoyándose en el juego de carrera puntualmente.

Pues cero patatero.

Green-Ellis

La primera sorpresa fue que la defensa de New England, vituperada a lo largo de toda la temporada por la crítica deportiva, realizó un partido sobresaliente, minimizando el juego de carrera de Baltimore y dejando el choque en manos de Flacco.

La segunda fue que el partido de Brady fue absolutamente mediocre (22 de 36 para 239 yardas y 2 INT con un rating de 57.5). Fue interceptado dos veces y aunque consiguió involucrar en el juego a sus dos TE y a Welker, la pieza sobresaliente del ataque fue el RB BenJarvus Green-Ellis con 68 yardas y un TD. (una yarda más que Rice, pero tocando el balón seis veces menos).

Torrey Smith

Del otro lado Flacco, ante la anulación de Rice por parte de la defensa de New England, tuvo que cargar sobre sus hombros con la responsabilidad del ataque de los de Baltimore y salió airoso (22 de 36 para 306 yardas, 2 TD por 1 INT y un rating de 95.4). Fueron sus dianas preferidas el magnífico Anquan Boldin 6 recepciones para 101 yardas y Torrey Smith 3 recepciones para 82 yardas y 1 TD.

Dos detalles desde la banda influyeron también en el devenir del partido. En cuarto y pulgadas pegado a la goal line de los Patritos, Harbaugh prefirió amarrar el field goal y asegurar 3 puntos, mientras que Belichick viendo como la defensa de los Ravens paraba hasta 3 veces en la goal line a su ataque, se la jugó y Brady anotó TD de carrera.

Tom Brady y Ray Lewis

Se llegó así al último drive del partido con menos de dos minutos por jugar y Baltimore a remolque de 3 puntos en el marcador. Flacco estuvo soberbio y llevó a su equipo hasta la red zone de New England. Lee Evans tuvo en sus manos el TD del triunfo, pero una mano milagrosa a cargo de Sterling Moore, CB de New England, consiguió abortar la recepción, forzando a los de Baltimore a chutar a palos para intentar empatar y forzar la prórroga.

Lee Evans y Sterling Moore

Billy Cundiff no había fallado los últimos 16 field goals pateados en el último cuarto. Dos años perfectos. Un seguro de vida. Un field goal de 32 yardas, una minucia para un pateador experto como él, que valía una prórroga y la posibilidad de una plaza en la final.

Así que entró en el campo, esperó al snap y a que el holder colocase el balón y su patada hizo que volase irremediablemente a la izquierda mientras en la banda las caras de los jugadores de Baltimore se quebraban como máscaras de cerámica despeñándose contra el suelo al tiempo que sus ilusiones de disputar de nuevo una final se deshacían entre las costuras del balón.

Billy Cundiff

Cayó el telón en Foxboro, Brady sonrió y se fue a casa con Giselle para ver por la tele qué rival le deparaba la guerra de Candlestick Park. En el vestuario de los Ravens un cuervo torvo, desgarbado, hórrido, flaco y ominoso graznó : “Otro año más.”

San Francisco 49ers – New York Giants 

20-17 (OT)

Alí Manning

En pretemporada, fue decir Manning, Eli, que él era un QB elite y se afilaron los cuchillos, como si hubiese llegado San Martín y tocase matanza. Y Eli, dispuesto a contradecir a sus negadores, sufriendo en temporada regular, lo que es costumbre en casa de los Giants, se presentaba liderando al equipo que había noqueado a los favoritos Packers en Lambeau, ante una defensa de los 49ers que lo veían como carnaza.

Eli Manning

Durante todo el partido fue capturado y golpeado y no perdió la compostura en ningún momento, silenciando a aquellos que habían criticado su falta de liderazgo. Como “The Greatest” impuso su presencia y mantuvo a su equipo lo suficiente como para apurar las posibilidades y esperar al fallo del rival. Lo ayudó en su labor el extraordinario partido del increíble Victor Cruz con 10 recepciones para 142 yardas.

Victor Cruz

El partido de Candlestick Park fue un duelo de titanes entre dos defensas jugando al máximo nivel posible en este deporte.

Si los 49ers anularon el juego de carrera de los Giants, los de Nueva York sólo concedieron una conversion de tercer down en todo el partido y dejaron a Alex Smith en únicamente 12 pases completos. Es verdad que de esos 12, 2 los llevó Vernon Davis, la figura de San Francisco en la postemporada, hasta la zona de anotación, uno de ellos en un big play de 73 yardas. Pero quitando esa jugada puntual, la defensa aérea de los Giants fue espectacular y, la terrestre, minimizó la aportación de Frank Gore.

Vernon Davis

En un partido absolutamente defensivo fueron los errores los que decantaron el marcador.

Con el retornador de punt titular Ted Ginn fuera por lesion para el encuentro, la responsabilidad en los retornos recayó en el joven Kyle Williams que, visto lo visto, debería hacérselo mirar.

Cuando los Giants estaban agarrotados en ataque, un fumble por un balón que, en un mal bote, tocó la rodilla de Williams, permitió a los de Nueva Yrok sumar 7 puntos que los volvieron a meter en el partido.

Lawrence Tynes

Llegados a la prórroga, tras el empate a 17 registrado en el tiempo reglamentario, y cuando los ataques eran anulados serie tras serie por las defensas, otra vez Williams perdió el balón para permitir el field goal que selló la victoria y el pasaporte de los Giants a la Super Bowl.

Hakeem Nicks

Revancha

¿Qué esperar de la Super Bowl?

Se repite final. En el último enfrentamiento, pues ya se sabe, los imbatidos Patriots mancillaron su temporada perfecta con una derrota en la que Eli condujo el drive del triunfo con aquella recepción milagrosa de David Tyree que ya ha quedado para los anales del deporte.

A aquella final los Giants llegaron colándose, casi sin hacer ruido en temporada regular, y encendiéndose en playoffs cómo han hecho este año. En la final de conferencia también tuvieron que llegar a la prórroga, en aquella ocasión frente a los Packers en un helado Lambeau.

Belichick, Brady y los suyos tendrán ganas de revancha. Las apuestas les dan favoritos cómo en aquella ocasión, pero visto lo visto, el estado de gracia de Eli y el nivel de juego de la defensa no creo que esté todo el pescado vendido y, si tuviese que apostar, casi me decantaría porque el trofeo se va a ir para Nueva York.

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