Peluche

Para Pet

 

Federico, el oso de peluche que los Reyes de Oriente han tenido a bien dejar en casa para Irene, se pasa el día entero haciendo el espagat por los sillones de casa, con los brazos desparramados de cualquier modo y una perenne sonrisa en la boca, como de tontaina o de alelado.

Irene se abraza a él como si le fuese en ello la vida y le da quieros y achuchones que lo dejarían sin respiración si no fuese porque Fede es de trapo y no tiene pulmones. Tampoco come, aunque eso no le impide estar ciertamente fondón. Curiosidades del mundo animal inanimado.

Cada muñeco que entra en casa tiene un nombre. Algunos lo traían ya de fábrica. A otros, en cambio, los hemos bautizado una vez se han hecho inquilinos del bajo cubierta. Así, tenemos a Cocodrilo y a pequeño cocodrilo, a Gerardo, a Federico, a Pooki, a Soso, etc.

Irene los maltrata, sin mala intención, y ellos se dejan, y caen, suben, vuelan, aterrizan, son pisados, zapateados, estrujados, estirados, magreados y, al final, olvidados.

Cada vez que alguien del gobierno abre la boca para explicarme el porqué de la necesidad de aumentar la carga impositiva, cada vez que miro el precio que pago por litro de carburante cuando paro a repostar, cuando miro el incremento del Euribor y sé que me va a subir la hipoteca, cada vez que me dicen que tengo que apretarme un cinturón al que no le caben más agujeros, cuando además cuestionan mi derecho a protestar, cada vez que me ahoga la sensación de que el aire se ha vuelto tan denso que me es imposible respirar, en cada ocasión que subo, bajo, vuelo, aterrizo, soy pisado, zapateado, estrujado, estirado, magreado y, al final ninguneado, intento pensar que todo esto sucede sin mala intención, y aunque esto no me reconforta, trago y comprendo que en realidad no disto mucho de ser uno de los peluches que viven en el bajo cubierta y, por lo menos hasta ahora, me consuela el hecho constatable de que sigo recordando mi nombre: Federico.

 

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Un comentario en “Peluche

  1. Que razon tienes… Hace tres años los mileuristas eramos escoria y hoy privilegiados. El futuro es imprevisible. A cotizar. Con todo yo me siento bien por poder COTIZAR.

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