Imitación de Cristo

Cesó la lluvia. Amainó el viento. Sobrevino la calma. Un silencio atronador parecía anunciar que el mar hubiese muerto. Ese enorme espejo reflejando, en infinita quietud, el cielo gris plomizo. A Irene le pareció un buen momento para echarse a andar sobre las aguas.

Testigos de la reprimenda fueron los botines encharcados sobre el felpudo de la entrada.

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3 comentarios en “Imitación de Cristo

  1. Sé que tu quieres decir algo pero no te atreves, no te lanzas y andas con rodeos y mariconadas.

    Vamos…. que no lo pillo.

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