Palencia norte (Románico y más…)

¡Qué frío, y era junio! 

Nos cobijaron los palentinos con su calor. 

Los campos verdes tupidos de amapolas. Las cigüeñas en cada campanario, en cada torre, en cada poste. Un pueblo entero convertido en galleta. Un embalse a punto de reventar y, de fondo, las montañas. 

Una incursión por el Ebro, mientras aún es un niño que gatea haciendo garabatos en la piedra, para bañar los pies de un pueblo que se columpia colgado del cielo (Orbaneja del Castillo), siguiendo la recomendación de la buena gente de la casa donde pernoctábamos, Marina y Joxeán (Casa La Galana, Nestar, Aguilar de Campóo). 

Joxeán nos convirtió en zahoríes con dos varas de aluminio dobladas que nos hicieron sentir que también nosotros podemos preguntar al agua y escuchar como nos responde. Es magia, que nadie lo ponga en duda. Es la magia de la naturaleza que nos habla. 

Los desayunos en el salón de la casa fueron de fábula (tostadas recién hechas, bizcocho, pan con pasas, miel casera, un buen aceite de oliva…) en un salón con una decoración exquisita, presidido por un delicioso ventanal que se abre al jardín de entrada, en el que perros y gatos se dan la mano y se dejan su espacio. 

Las habitaciones, la limpieza, el confort que ofrece la casa y la amabilidad de los anfitriones te invitan a pensar que vas a regresar, aún antes de marcharte. 

Del románico ni jota, hay que vivirlo. 

Hogares de eremitas y casas de Dios. Templos sencillos que salpican el terreno con una epidemia de ábsides, espadañas, capiteles decorados con motivos variopintos, sobredosis de buen gusto y sencillez. 

Los edificios religiosos no piden la cédula de creyente. Tan sólo basta con acercarse a ellos, respetarlos y disfrutarlos, cada cual según su fe o su falta de ella. 

Para violar y defenestrar lo que heredamos de nuestros ancestros ya están los talibanes. Y de esos tenemos en todas partes, por desgracia. 

Sumergirse en interiores de templos levantados en una época en la que la luz era pecado, pasear por claustros de monasterios en los que la palabra paz adquiere un nuevo sentido y que nos hacen comprender que el silencio es un tesoro, no es un privilegio reservado a unos pocos elegidos, es una elección al alcance de todo el mundo. 

Las piedras tienen su lenguaje. 

¿Te apetece leer?

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s