Viaje a La Palma. 2: Una isla de cine.

Unos barrancos de vértigo que se precipitan al mar desde las alturas, rellenos de una vegetación tan exuberante que si pudieses poner a Jessica Lange o a Naomi Watts en el decorado, no tardaría en aparecer King Kong (además hambre, lo que se dice hambre, el pobre no iba a pasar, porque otra cosa no habrá, pero lo que es plátanos…). 

Tal vez Dante’s Peak, Volcano o Stromboli, porque a volcanes desde luego no hay muchos lugares en el mundo que se puedan poner chulitos. 

Si vas a los nacientes de Marcos y Cordero, pues Indiana Jones, Las minas del Rey Salomón o cualquier clásico de aventuras por el estilo: 13 túneles excavados a pico y brazo en la roca a 2000 metros, alguno de hasta 400 metros de longitud, con caídas a precipicios de los que no se ve el fondo, para canalizar agua que nace directamente de la roca en un lugar imposible, y bajar del cielo al suelo a través de barrancos con helechos de más de 3 metros de altura que desembocan en un mundo de laurisilva y un bosque de tilos, donde el día se torna sombra. 

¿Una habitación con vistas? Quién se conformaría con una habitación teniendo todo un balcón hacia el infinito llamado La Caldera de Taburiente, en cuyo Roque de los Muchachos podrías concertar con François Truffaut unos encuentros en la tercera fase, e incluso en la cuarta o en la quinta, que por pedir que no quede. 

Ese túnel que separa la capital, Santa Cruz, de la población principal, Los Llanos de Aridane, y al que los palmeros llaman el túnel del tiempo. En la capital y en todo el este de la isla se acomoda la panza de burro y muchos días el sol es sólo una esperanza. Cruzas el túnel y la esperanza se convierte en realidad, es como viajar a otro mundo, como el final de la cuenta atrás donde sales de la bruma y llegas a la luz. 

Subir al Pico Bejenado, en el sur de la Caldera, es darse un paseo por las nubes y cuando al fin consigues remontarlas te encuentras con Tenerife flotando sobre ellas como telón de fondo a un decorado de algodón de azúcar. 

Ya en la cumbre y por toda la isla te encuentras a esos pequeños godzilillas llamados lagarto tizón con su manchitas de pigmentación azul y a los geckos o salamanquesas que mientras tú cenas se meriendan a cuanto mosquito, polilla y demás se les pone a tiro. 

Y para finalizar te preguntas si todos esos matrimonios de alemanes en edad de jubilación que han cambiado el frío en el cuerpo y la palidez en el rostro que traían del norte por la calma palmera, la tez morena y los aires del sur, no estarán aquí más que en una estación de paso esperando que un señor gordo con el pelo cano les invite a dar un paseo en barco por las estrellas, y no les va a costar elegir porque a estrellas, cielo como el de la isla ninguno en el hemisferio norte, que si te fijas bien seguro que encuentras al Halcón Milenario pilotado por Chewbacca huyendo de las naves del Impero o veas flotando a ritmo de un vals de Strauss una noria gigante soñada por Kubrick .

Pero tal vez no haga falta nada de eso, porque esas parejas de alemanes jubilados, ya hayan encontrado lo que habían salido a buscar, su particular cocoon y La Palma no sea sólo una estación de paso, que La Palma sea la verdadera meta, un lugar llamado milagro

..Y para muestra un botón

 

 

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2 comentarios en “Viaje a La Palma. 2: Una isla de cine.

  1. Joder, dan ganas de subir a Lavacolla y esperar el primer vuelo a la Palma. Por cierto, cuantos de esos puritos handmade os trajisteis?

    Saludos,

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