Viaje a La Palma. 1: La calma palmera.

-Buenas noches señores, ¿qué se les ofrece?-dijo el hombre mientras se acercaba hasta donde nos encontrábamos.

-Buenas noches-respondimos-nos han dicho que manufactura usted puros, ¿es así?.

-Efectivamente, así es-y se le dibujó una sonrisa en la tez morena que quedó enmarcada por su pelo de plata.

-El hecho es que estamos pensando en llevarnos unos puros cuando regresemos a casa y nos preguntábamos si nos podría vender un par, de los que usted hace, para probarlos esta noche después de cenar.

-Ah, ¿acaban de llegar, verdad?, ¿y, de qué parte de la península son ustedes?-deslizó con su acento suave y su hablar pausado.

-Pues de Galicia y de Madrid-respondí.

-Ah, de Madrid…-se deleitó mientras repetía el nombre y señalando un póster del Real Madrid que adornaba la pared de la habitación sentenció: ¡De Madrid al cielo!.

-¿Sabe usted porqué antes de ir al cielo se pasa por Madrid?-dijo Alejandro, hinchándose como un pez globo (como le sucede cada vez que saca pecho por su lugar de nacimiento).

-Ay no, ¿por qué?-preguntó mientras se le encendía el brillo de la curiosidad en la mirada.

-Porque para ir al cielo primero hay que pasar por el purgatorio-sentenció Alejandro-, y los tres nos echamos a reír.
-Esa no la sabía yo…-dijo todavía henchido de sonrisa-, y extendiendo el brazo nos deslizó lo que habíamos ido a buscar: Aquí tienen sus puros.

-¿Qué le debemos?-pregunté.

-Miren amigos, váyanse ustedes, disfruten la cena y fumen los puros. Si les gustan, aquí estaré para que se lleven los que quieran cuando tengan que volver a casa, y si no fuesen de su agrado, pues eso que se llevaron de la mía, que aquí ustedes no deben nada, y se los fuman a mi salud. Que tengan buenas noches.

-Muchas gracias-respondimos asombrados-, y buenas noches.

Sirva esta anécdota para homenajear a los habitantes de La Palma. Cuando diseñamos el viaje esperábamos disfrutar de paisajes extraordinarios, de unas buenas caminatas, de tener suerte con el tiempo, de disfrutar de su tranquilidad, de su cielo (único en el hemisferio norte), y de muchas otras cosas que nos la hicieron escoger como destino. Pero, sin lugar a dudas, lo mejor de la isla se encuentra bajo la piel de las personas que la habitan. Eso no hay dinero que lo pague.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s